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Nueva Realidad

Hace varios años que sigo mi propio camino evolutivo a través del estudio y el aprendizaje de filosofías, teorías y técnicas de diversos tipos.

Esto me ha llevado a notar que, durante muchos años, había tomado por sentado una gran cantidad de información.

Había aprendido los conceptos que fueron los pilares fundamentales en que basaba mi pensamiento y, en consecuencia, toda mi vida.

Había dado por hecho la realidad en la que vivía simplemente porque así se me había enseñado y fortalecido día a día por mundo exterior.

Esto es lo que hacemos un poco todos.

Nacemos y adquirimos información de quién está alrededor nuestro sin discusión, sin preguntarnos si puede haber alternativas.

Por eso llamé el curso “Una nueva realidad”, porque además de aprender determinadas técnicas, adquiriréis  la capacidad de “desmantelar” lo que para vosotros es consolidado y fiable y crear una nueva realidad en su lugar.

En particular me enseñaron lo que significa “real”, “verdadero” y “concreto” basándose en las experiencias de los cinco sentidos y en leyes físicas superadas.

Ahora los científicos nos dicen que la materia consiste principalmente de espacio vacío y una parte mínima de partículas,

que a su vez aparecen y desaparecen en la nada sin que podamos predecir cuándo y dónde.

Esto debería ser suficiente para cambiar nuestra seguridad y para cambiar nuestras creencias sobre lo que es real y lo qué no.

Estamos aquí para examinar completamente este concepto.

 

¿Cuál es la realidad?

La realidad es un producto de la imaginación.

Los impulsos neuroquímicos liberados en el cerebro durante un sueño, una fantasía o una alucinación, son idénticos a los liberados cuando de hecho experimentamos esa situación.

Así que si nosotros no podemos percibir una diferencia en este, ¿cómo podemos nosotros distinguir lo que es cierto de lo que no es?

Nosotros somos los verdaderos creadores del universo que nos rodea, lo hacemos cada momento, a través de nuestras acciones, nuestros pensamientos, nuestras emociones;

Creamos con la emanación directa de todo lo que somos.

¿Qué somos entonces?

Somos un cuerpo físico, emocional, una mente racional, consciente e inconsciente.

Somos un alma inmortal que se encarna y vive nuevas experiencias.

Somos seres multidimensionales, pero somos capaces de tener sólo la conciencia del momento presente.

Seguramente somos todo esto y mucho más, pero

mi respuesta favorita y mas funcional a mi evolución es en última instancia:

Somos una colección de información consciente e inconsciente, que proceden de diferentes lugares y tiempos, y que se suman en nosotros aquí y ahora.

Esta información puede ser:

– Genética, transmitida directamente en el ADN. Se refieren a nuestros padres, pero a través de ellos, también de nuestros abuelos y antepasados.

– Morfogenéticas, es decir sobre un grupo de individuos y transmitida a través del campo morfogenético.

Según Rupert Sheldrake, biólogo y fisiólogo, los sistemas se regulan no sólo por las leyes conocidas de la ciencia física, sino también por los campos organizacionales invisibles, que el llama “morfogenética”.

El término indicaría un nuevo tipo de campo físico que desempeña un papel en el desarrollo de la forma

Esta teoría asume, entre otras cosas, que si un miembro de una especie biológica aprende un nuevo comportamiento, el campo morfogenético de su especie cambia, aunque ligeramente.

Si el comportamiento se repite lo suficiente, su “resonancia mórfica” se acumula y comienza a afectar a toda la especie. Más individuos de la misma especie aprenden a realizar una tarea nueva, más poderoso se convierte su campo morfogenético y mas fácilmente los otros individuos de la especie aprenderán cómo realizar la misma tarea.

Pues perteneciendo a diferentes razas, etnias, religiones, o género (sea macho o hembra) en lugar de otro, ya tenemos información acerca del mundo, relativa a tal grupo de pertenencia.

– Creencias adquiridas en esta vida, desde el período de gestación en adelante. Aceptadas y almacenada de manera prevalentemente inconsciente, especialmente a una edad temprana.

– Algunas están relacionadas directamente con el alma y traen recuerdos de vidas previas.

Expresamos un conjunto de creencias y convicciones que nos definen y, por tanto, definen nuestro mundo.

¿De qué manera?

En esto nos ayuda a la física cuántica.

¿Qué es lo que determina la aparición o menos de la partícula subatómica?

El observador.

La luz puede presentarse tanto en forma de onda como en forma de partículas, fotones.

Experimentos han demostrado que la onda energética se manifiesta en forma de partículas sólo en presencia de un observador humano.

En resumen, simplemente: Somos observadores, inmersos en un campo de energía infinita (y compuestos de un mismo campo) y determinamos el mundo que nos            rodea según nuestras creencias.

Yo diría que cada uno de nosotros emana su propio mundo, a partir desde la energía cuántica, basado en la información que lo componen.

Esta energía es una entidad, diría yo una fuerza creativa que impregna el campo de energía en el que vivimos, que es el campo mismo, fuera y dentro de nosotros.

Sea el enfoque puramente espiritual o científico, es importante entender que la Energía está siempre presente en todas partes y siempre a nuestra disposición.

Estamos aquí también para aprender a percibirla, para usarla y quitar bloques que nos lo impidieron hasta ahora.

El trabajo pues es doble, por un lado, el redescubrimiento de la percepción física de la Energía y su uso, por otro lado trabajar sobre todas esas creencias que nos puedan obstaculizar en esto.

 

EL INCONSCIENTE

¿Si es cierto que Yo materializo mi vida, porque entonces  crear eventos que defino negativos o que no me gustan?

Porque manifestar  por ejemplo: enfermedades, problemas económicos, emocionales o de otro tipo.

¿Por qué no es suficiente sólo pensar en lo que quiero para conseguirlo?

Los patrones actuales de pensamiento positivo, “el secreto”, “la ley de atracción”, etc., más o menos afirman esto.

Y con derecho, pero sólo nos enseñan una parte de lo que ocurre.

Es cierto que, si mi pensamiento está centrado en eventos, ideas, miedos y emociones negativas, voy a atraer todo esto en mi vida.

Por el contrario, si mi enfoque se centra en lo que es positivo y beneficioso, apoyado por las emociones de amor, serenidad y optimismo, mi vida se llevará mucho más positiva.

Todo esto es cierto, pero solo tiene en cuenta la parte consciente del pensamiento.

Yo creo la realidad que me rodea, sobre la base de toda la información que me componen: también y sobretodo de aquellas del inconsciente.

Los psicólogos nos dicen que la parte de la psique de que somos conscientes es mínima en comparación con esa parte de nosotros que queda totalmente desconocida y desapercibida.

La analogía más común para explicar este concepto es la del iceberg.

 

La punta pequeña de hielo que aparece fuera del agua corresponde a nuestra conciencia, el enorme bloque submarino es el inconsciente.

 

 

 

Si me paso mis días enteros repitiéndome mentalmente que todo va bien y que se curara espontáneamente mi enfermedad, esto sucederá o menos, sobre la base de esas profundas creencias inconscientes que tengo sobre este tema.

Normalmente las mismas creencias profundas suelen ser causa de materialización de la enfermedad en sí o, más en general, de las cuestiones de la vida.

Si imaginamos la información que nos componen (convicciones y creencias) como bloques de construcción, notaremos que ellas se unen mutuamente, una en cima de otra, formando una  especie de castillo.

Se unen entre sí sólo si su forma se lo permite.

Cuando un elemento entra en contacto con la membrana celular, la misma membrana se abre y lo engloba a condición que el elemento tenga una forma apta para encajar con dicha membrana.

El encaje permite el reconocimiento del elemento útil para la célula.

Tal como una llave con su cerradura así la cadena de creencias se injertadas entre sí según su perfil.

Así que todo lo que creemos hoy está enlazado, a través de una serie de pasos que son coherentes entre sí, a la información inicial que teníamos al nacer.

Cuando nos damos cuenta que estamos materializando en nuestra vida un problema, el primer paso es encontrar el mecanismo que lo produjo.

Es decir encontrar el primer ladrillo sobre el que hemos construido el Castillo de creencias cuyo resultado final, hoy en día, nos obstaculiza.

Esta creencia profunda es casi siempre inconsciente y aparentemente no conectada  en forma directa o comprensible con el problema actual.

Por lo tanto, necesitamos de una técnica específica que vaya en profundidad en el inconsciente para buscar la convicción inicial.

 

 

EL LIBRE ALBEDRÍO

 

Creamos nuestra propia realidad. Decidimos momento tras momento lo que nos está sucediendo, en su mayoría de manera inconsciente.

Toda persona tiene libre albedrío.

Cuando acontezca algo desagradable en vuestra vida tratad de volcar la visión y no culpar al otro. Esto serviría para asumir que hayáis sido vosotr@s a ocasionar esta ocurrencia.

Con este enfoque, todo cambia, cada evento se convierte en una única experiencia evolutiva donde vosotr@s determináis todas las situaciones.

Evaluad si vuestra vida tiene lugar según vuestros gustos y deseos, o no.

Si la respuesta es no, posiblemente estáis materializando según creencias y temores almacenados dentro de vosotr@s que no os sirven.

Una vez que se hayan encontrado y reprogramado estas convicciones, los eventos acontecerán de una nueva manera, diferente, mejor adaptada a vuestro nivel de conciencia.

El trabajo por lo tanto es siempre sólo con nosotros mismos, nunca sobre los demás. Ellos solo se prestan como actores involuntarios, desempeñando papeles que nosotros mismos creamos para ellos.

Utilizando esta actitud para observar nuestras vidas va a ser fácil trabajar sobre la ira y el resentimiento y así deshacerse de viejos nudos de energía.

Así que el sentido de culpa, que a menudo provoca malestares  también físicos, pierde su fuerza y puede ser encarado, suelto y dejado atrás.

En un mundo donde cada uno es causa de sus propios sucesos, no hay porque sentirnos culpables para lo que hemos hecho u odiar a los demás por lo que nos hicieron .

La única actitud que resulta realmente productiva es la de empezar tan pronto como sea posible con preguntarnos para

que nos sirve la vivencia en cuestión, lo que nos enseña.

Es decir qué más la otra persona nos muestra de nosotros mismos que no podemos ver por nuestra cuenta.

¿Qué necesito aprender de lo que me está pasando?.

En esta perspectiva pierde completamente sentido hablar de bien y de mal, puesto que nadie sabe qué tipo de experiencias sean mejores para la evolución del otro.

Acerca del bien y del mal, las doctrinas orientales nos advierten desde hace siglos, destacando que el juicio siempre está relacionado exclusivamente con el punto de vista.

“la historia del agricultor y su hijo”

En China un agricultor muy pobre vivía con su hijo. Lo único que tenían era una yegua que les ayudaba en la labor de la tierra.

Un día el granjero se despertó y se dio cuenta de que la yegua había escapado durante la noche.

Junto con su hijo lloró por verse privados de su único bien.

Después de unos días regresó la yegua, seguida por un hermoso semental.

Los dos se alegraron mucho porque la yegua estaba embarazada e el semental sin duda tenía un gran valor.

El hijo del campesino intentó domar el semental, pero al hacerlo, cayó y se rompió una pierna.

La fractura era muy mala y los dos no tenían el dinero necesario para pagar un buen médico.

El joven se quedó cojo.

El padre lloró lágrimas amargas y maldijo el día en que se alegró por la llegada de los caballos.

Después de algún tiempo, estalló la guerra y el rey mandó que

todos los varones adultos saludables fueran a luchar.

El agricultor era demasiado viejo y no fue convocado y así también el hijo porque era cojo.

Todos los soldados murieron en una batalla terrible.

El agricultor bendijo el momento en que el semental había llegado a ellos salvando la vida de su único hijo.

Perdiendo el hábito de clasificar actos y personas como buenas o malas, perderemos también la tendencia a juzgar.

Esto nos permitirá liberar mas energía bloqueada y centrar nuestra atención en el aquí y ahora.

El pasado y el futuro no existen.

 

 

EL PRESENTE

Poned la atención (siempre va a ser esta la palabra “mágica”) en lo que estáis pensando ahora mismo.

¿Cuánto de lo que pensáis está relacionado con el presente y cuanto con el pasado o el futuro?

Lamentablemente muchas personas pasan la mayor parte de sus vidas fuera de la actualidad. Quejándose o lamentando el pasado o también preocupándose por el futuro.

Esta actitud nos distrae del único momento realmente útil, el momento presente.

La vida está transcurriendo ahora mismo, ni antes ni luego, y a veces se nos pasa entre los dedos mientras estamos ocupados en pensar en otras cosas.

El cuerpo constantemente nos envía mensajes sobre lo que está sucediendo dentro de nosotros. Ellos también son útiles para entender lo que está ocurriendo fuera, pero es difícil captarlos si estamos distraídos por mil otros pensamientos.

A veces, esta es una razón por qué algunas personas tienen dificultad en percibir su propio cuerpo o la misma Energía.

A dichas personas le falta la costumbre a escuchar algo que no sea la voz de su propia mente.

 

Sin embargo ninguno está tan bloqueado como por no lograrlo, sólo hace falta un poco de ejercicio y la gana de obtener un resultado útil.

Viviendo en el presente, desarrollando la atención, sabiendo que cualquier cosa nos esté pasando siempre será lo mejor para nosotros en ese momento (aunque todavía no nos demos cuenta de ello) ¿Cómo podemos tener miedo de algo?

Lo que es el miedo está directamente conectado con el pasado, con el futuro y sobre todo con creer en la existencia del bien y del mal.

Es difícil tan solo imaginar la utilidad del miedo si podamos vivir con un sistema de creencias de este tipo.

 

Deshacerse del miedo, incluso sólo un poco a la vez, nos hace recuperar grandes cantidades de energía congelada y nos hace capaces de ampliar nuestro mundo.

Hace que el campo de posibilidades sea ilimitado.

Si creo que algo sea imposible para mí, jamás lo voy a lograr a pesar de cualquier cosa haga.

Ampliad las posibilidades dentro de vuestro ser hasta que no se conviertan en un numero infinito.

Cread abundancia en vuestra vida.