Literalmente la Naturopatía significa el “camino natural”, ya sea para mantener o bien restablecer el bienestar del propio individuo, estudiado con una perspectiva holística, teniendo en cuenta cada uno de sus aspectos, considerados como una realidad compacta: cuerpo, psique y emociones.
A partir de estas coordenadas se entiende el estudio del sistema psico-neuro-endocrino-inmunológico. Por consiguiente, es fundamental el análisis, no tanto de la patología en sí misma, cuanto del “suelo” donde ha crecido, o bien el individuo en su conjunto unitario. La Naturopatía considera la enfermedad una consecuencia de un desequilibrio que se origina en el individuo e intenta restablecer el equilibrio perdido, actuando en varios niveles: en el plano físico a través de la ayuda de suplementos y plantas medicinales, oligoelementos y tratamientos por manipulación, como pueden ser los masajes, la osteopatía, etc. En el plano neuro-psíquico con la ayuda de, por ejemplo, terapía floral o aromaterapía, sobre todo actuando sobre el estilo de vida del individuo, ya que es parte integral de su evolución. El enfoque holístico se diferencia del modelo mecánico-científico, por lo que se refiere a la visión sistemática del hombre, que representa un campo energético metido e interconectado en un campo unificado universal mayor. Y éste es el motivo que nos permite ver los enlaces entre los diferentes órganos, como la medicina china que desde hace millones de años promueve la unión del cuerpo con nuestras emociones, nuestros pensamientos y creencias y la vida que vivimos cada día. El primer y más importante equilibrio al que la Naturopatía se dirige es el energético, la verdadera causa profunda del problema, aunque la mayor parte de las veces no se tiene en cuenta.
Según mi opinión, pienso que todas las técnicas de tipo energético se integran perfectamente en una terapía naturista. A este enfoque holístico, que logra ver y enlazar el cuerpo físico con el pensamiento (las creencias y las fobias) y las emociones (los traumas), se integra el conocimiento de la esencia energética del hombre y de todo aquello que lo rodea –a lo que la ciencia ha llegado a través de la física cuántica-; para mí, es normal integrar el último de los elementos del ser humano, el alma, último, pero el más importante de todos. Se considera el alma la esencia espiritual, trascendente e inmortal. Este aspecto, que la ciencia y la medicina no tienen en cuenta, difícilmente se estudia, ni se le dice a la persona, olvidando de este modo la propia esencia del ser humano y de su empuje vital. El trabajo destinado a aumentar la conciencia del individuo, al cambio consciente del propio estilo de vida, a una conexión estable y serena con la Fuente de energía universal se integra perfectamente con los tratamientos físicos, y a la toma de suplementos de hierbas o técnica de las vibraciones, configurándose en una terapía verdaderamete holística y siempre considerada en base a las características de cada individuo.
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